Como siempre, el relato completo hasta esta entrega en "TODO LO PUBLICADO HASTA", que podéis localizar en las entregas de Agosto.
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- ¿Os habéis enterado? -.
- Si, pero no sé quién era -.
- Una chica alta, de pelo castaño, que siempre se sentaba por allí, cerca de Salomé -.
- No caigo ¡Joder! ¿Sabéis si ha salido en la tele? -.
A primera hora alguien puso una nota informando de la muerte de Palmira Ochoa en la puerta de entrada. Algunos la leyeron. Otros se enteraron porqué les alcanzó el comentario que se extendía por algunas zonas de la sala.
- ¿Sabéis algo del funeral? - .
- En la nota de la puerta dice que es a las 6 en la Iglesia del Perdón -.
Ambar transmitió la noticia a sus coordinadores. Mientras lo hacía se acercaron algunos supervisores del cliente.
- ¡Menuda desgracia! -.
- Si, Violeta. Es algo terrible -.
- ¿Habéis pensado en mandar flores? Contad conmigo si lo hacéis -.
- Luego te decimos. Seguro que si ¿Quién se ocupa? -.
Estrella se brindó a informar a la gente y preguntar si deseaban contribuir.
La muerte es algo que siempre está en la vida; pero no deja de sorprendernos. Especialmente cuando se lleva a alguien joven y lo hace de manera tan injusta.
Nos mata la enfermedad, nos mata la vejez, nos mata el tráfico, nos matan las drogas. Llevamos ese estigma desde el momento en que nacemos. Pero no podemos entender que seamos nosotros mismos los que paremos el tiempo de los demás.
Lo comentaban Violeta, Selena y Jacobo.
- No es justo -.
- Nunca es justa la muerte cuando atrapa a gente joven; y mucho menos de esta manera -.
- ¿Tenía hijos? -.
- Si, Violeta. Dos pequeños. Nos lo ha contado Palmira de Palma que la conocía bien -.
- Es extraño y curioso. Somos un montón de gente y apenas nos conocemos -.
- No solo no nos conocemos. Nos dedicamos a hablar de los demás con demasiada alegría. Más de uno tendrá que morderse la lengua -.
- ¿Por qué, Selena? -.
- No importa. No viene a cuento ahora -.
La muerte no es argumento suficiente para detener el mundo. La sala seguía atronando dando respuesta a los vivos. Como era de esperar no se inició la formación de los nuevos agentes de Gold Plus. En lunes resultaba imposible. Palmira de Palma pasó a cubrir el vacío de su amiga en la lista de candidatos. Ambar se lo dijo informándola también de que al día siguiente comenzaba el ciclo formativo.
- ¿Por qué la llaman la nueva coordinadora? Lleva mucho tiempo de pie -.
- No sabría decírtelo. Es más. Ya estuvo como coordi hace meses. Pero fue una de los que sentaron, dijeron, por falta de presupuesto -.
- ¿Y eso la hace nueva? Si acaso más antigua -.
- Mira, si aquí te endosan un san benito estás perdido -.
- Tienes razón. Mejor que nadie te conozca. Con el tiempo que llevo aquí lo último que se me pasaría por la cabeza es presentarme en una convocatoria de coordinador -.
- Lástima. Ahora podrías. Necesitan uno para la noche -.
- ¡Otra vez con la manía de soltarlos el día en que más se complica la cosa! No paran de levantar la mano y, con tantas prisas, no tenemos tiempo de explicarles las cosas con calma -. Palabra más, palabra menos, era lo que Jacobo soltaba cada vez que los novatos se conectaban.
- Lo hacen para que, al menos, cojan la llamada y no haya tanta cola -. Estrella siempre encontraba razones empresariales.
- ¡Pues me cago en la idea! Puede que si, que esperen menos. Pero ya sabes lo que pasa. El que llama está perdido si le atiende uno de los nuevos. Como se nos ponga nervioso lo deja sin servicio o se lo manda a Pernambuco -.
No era algo tan extremo pero tenía visos de posible. Para algunos de los recién incorporados levantar la mano significaba reconocer que no sabía y optaban por la calle de en medio sin consultar. Estaban advertidos de que se les sometía a prueba. El miedo suele orientarnos en sentido contrario.
Estrella se rió y fue a darle aire de una nueva operadora que no sentía temor a preguntar.
Se descansa fumando. Era lo que hacían Ámbar y Aisha mientras disfrutaban de un sol que todavía no quemaba.
- ¿Qué tal con Violeta? -.
- Bien. La verdad es que, desde la queja, no tengo nada que decir -.
- A ver si, por fin podemos trabajar todos tranquilos. Aunque el Yayo me ha comentado que el sábado le enseñó los dientes -.
- Si, a mi también me lo ha dicho. Pero con el Yayo no creo que la cosa vaya más allá. Sabe escurrirse bien -.
- Esperemos que así sea. A mi me aseguró, después del fandango de la reclamación, que iba a convertirse en aséptico. Yo le recomendé que me avisara de cualquier cosa que pasara. Es lo que ha hecho hoy -.
- A ver si, entre todos, conseguimos que ya no pase nada. No se puede hacer borrón y cuenta nueva, pero si poner de nuestra parte para que no se repita. Y si ocurre que no sea culpa nuestra -.
Sin firmarlo, sin hablar de ello, sin necesidad de llegar a un acuerdo, los coordinadores intentaban normalizar el ambiente. El verano exigía mucho y no servía para nada mantenerse a la defensiva en actitud de batalla. La lógica les llevaba de la mano por esa senda de concordia. Era mucho más importante limar sus desavenencias para conseguir que el equipo funcionara.
Se fuma descansando. Era lo que Selena hacía y Maruja respiraba mientras se protegían en la sombra de un sol que ya resultaba molesto.
- Mala suerte la de esa chica -.- Si, aunque a algunos no les preocupaba mucho lo que podía ser bueno para ella. Y ya ves, Maruja, no se puede hablar de nadie sin conocerle -.
Maruja tragó saliva antes de contestar.
- Me pasé cien pueblos. No sabes como me arrepiento -.
- Quiero creerte. Y quiero pedirte que te dejes de lanzar rumores….Rumores o verdades. No sé que sacas con todo esto ¿Que te llamen radio plataforma? …¿Quieres que te cuente un chisme yo? ¿Te cuento que tienes un lío con Salitre? ¿O solo estabais tomando una cerveza? Mejor no me contestes. Pero lo que no quieras para ti….
No podía contestar a aquel reproche directo y sincero. Se sentía culpable por su facilidad para convertir a los demás en centro de atención a base de atribuirles lo que no podía asegurar.
Selena se despidió sin enfado. Desfogarse ayuda a disculpar.
- Me pareció claro que estaban enrolladas. Tanto afecto, tanto mimo ¡Joder! No tengo remedio -.
El ejemplo de Selena la apabulló. Cualquiera que les viera juntos, tomando aquellas cañas podía hacer las conjeturas que quisiera. Y podía no decir nada, solo decir que les había visto o asegurar que estaban enredados.
El rumor se fue extendiendo. Palmira Ochoa había muerto. A medida que la noticia se asentaba en todos los rincones eran más las voces que aseguraban conocerla. Al funeral fueron los once silencios que de verdad la conocían.
Palmira había aceptado el ofrecimiento de Mariona cuando brindándose a acompañarla. La tristeza se contagia. Salieron de la iglesia con el rostro dolorido y la rabia en todas partes.
- Sus padres estaban que no se tenían… ¿Llegaste a conocerlos? -.
- No, no tuve ocasión. Pero creo que ellos, al verme, si sabían quién era yo -.
- ¿Qué les habrán contado a los niños? -.
- No lo sé, Mariona. Si hubiera sido Palmi quien se lo contara les habría dicho que se iba con su padre para que no estuviera solo. Pero ella no ha podido ni siquiera despedirse….-.
Rompió a llorar todo lo que no había llorado en las últimas veinticuatro horas. Mariona la cogió de la mano y tiró de ella hasta la esquina de aquel edificio plagado de cruces y promesas.
- Anda, suéltalo todo, chiquilla. Necesitas hacerlo -.
- ¿Sabes que necesito ahora? Necesito ir al Parque del Lago y fumarme un cigarrillo -.
- Si no te importa te acompaño. Pero lo que no puedo ofrecerte es ese cigarrillo-.
- Compraré. Hoy compraré. Se lo debía a Palmi -.
Se fueron al parque, no sin antes detenerse en un estanco. Palmira compró una cajetilla de Pall Mall Light.
- Es lo que fumaba. Le gustaba porque era suave y la cajetilla era azul -.
Ya no lloraba. Siguieron caminando hasta el parque.
- Mariona -.
- Dime, Palmira –
- ¿Tú tienes mechero? -.
Se echaron a reír. Cualquier tontería nos retorna a la vida. Palmira miró al cielo buscando motivos para aquella carcajada. La sonrisa se escondió arrepentida de su atrevimiento.
- ¡Que no me jodan! Dios no existe -.
Mariona miró al mismo cielo y se calló. Nunca había comprendido porqué los dioses solo están en rituales y ceremonias. Luego desaparecen y se olvidan de los mortales dejándoles abandonados a su suerte.
- Dioses y políticos deben de estar hechos con el mismo molde -.
- Puede que si, Mariona, pero a los políticos se les echa y a los jodidos dioses no -.
Hacía semanas que Palmira no veía al sin techo del parque. Estaba en su banco, rodeado de bultos indefinidos. Media cáscara de coco hacía de cepillo donde dejar la limosna que casi nunca llegaba.
- A veces no sé si son realmente pobres -.
Verle fumando un cigarrillo de marca le creó dudas. Pero no las tuvo para acercarse a él y pedirle fuego.
- ¿Tienes lumbre? -.
El mendigo rebuscó en su bolsillo hasta encontrar un Bic de color azul. Apenas tenía llama pero cumplió con su misión.
- Muchas gracias -.
- No hay de que, señorita. Ha sido un placer incinerar el cilindro de una damisela como usted -.
El lenguaje la sorprendió.
- ¿De dónde eres? –
- Soy Froilán De las Navas del Castillo de Torremoruna –
- ¿Y dónde está ese pueblo, Froilán? -.
- Le he dicho como me llamo, señorita. El nombre de mi pueblo ya no viene al caso porqué desapareció cuando el Generalísimo construyó un pantano. Sus casas y su historia, que la tenía, desaparecieron bajo las aguas -.
- Te expresas muy bien, Froilán -. Mariona intuyó que aquellos harapos tenían mucho que contar.
- Fui educado por los padres cistercienses hasta la mayoría de edad. Iba derecho al seminario para convertirme en ministro de la Iglesia. Pero Dios no lo quiso y puso ante mis ojos la belleza de una criada de mi padre para que eligiera entre carne y sotana -.
- Y elegiste a la criada -.
- No, señorita. Elegí la carne. Mi vocación fue tal que mi padre me nombró caballero del deseo. Solo que en lugar de depositar una espada sobre mi hombro me persiguió treinta vueltas alrededor del convento de franciscanas donde yo había dejado huella de mi fe. Llevaba una garrota de fresno en la mano y me bendecía a cada vuelta deseándome suerte en mi cruzada lejos del hogar paterno por los siglos de los siglos -.
- ¿Te echó de casa? -.
- Mi noble padre nunca me habría echado de su casa. Pero pensó que, por mi bien, era bueno que descubriera el mundo y me quedara para siempre en él. Era un gran hombre mi padre -.
- Pero tú siempre serás su hijo -.
- Si. Tengo el honor de ser el séptimo de los seis hijos que tuvo -.
- ¿Séptimo de seis? Palmira empezaba a creer que hablaban con un loco.
- Así es. A mi padre también le gustaba difundir la fe entre el servicio. Y convirtió a mi madre. Yo soy la prueba. Indocumentada; pero prueba -.
El vagabundo se puso de pie. Sentirse escuchado no le llenaba el bolsillo pero si la soledad.
- En el medioevo a un hijo como yo se le llamaba bastardo y era reconocido como tal y tenía algunos privilegios. Pero, lamentablemente, a partir de los Reyes Católicos se nos repudiaba como si fuéramos culpables de que nuestros progenitores se hubieran amancebado. Pasamos de bastardo a hijo de puta gracias a la Santa Inquisición. La historia no cuenta que Torquemada fornicaba con las brujas antes de quemarlas. Yo creo que las freía para evitar el riesgo de embarazo -.
Le ofreció el mechero sin esperar a que Palmira se lo pidiera mientras el si pedía un cigarrillo con los ojos. Se lo había ganado.
Se despidieron de él comprometiéndose a que, algún día, seguirían conversando.
- ¿Cómo un hombre así puede estar pidiendo limosna? -.
- Supongo que no sabe hacer otra cosa. No olvides que iba para cura -.
Froilán las vio alejarse. Su caduca vanidad agradecía aquel encuentro.
- A la de la derecha la he visto por aquí. Pero iba con otra que tenía dos niños –
Era el notario del parque y levantaba acta de todas las presencias.
La burbuja inmobiliaria acababa de estallar. La ministra ya no negaba la crisis pero seguía lanzando mensajes de optimismo. Presumía de buena vista y no necesitaba de gafas para avistar brotes verdes en el horizonte. Las oficinas del INEM no disponían de videntes a pesar de que cada día las visitaban mas personas interesándose por esos brotes.
Venancio esperaba respuesta a su petición de subsidio. 400 € no eran demasiado pero podían tranquilizar a Maruja. Desde su última discusión no se sentía bien. Y el malestar se agudizaba cuando ella volvía del trabajo. Apenas se hablaban y los minutos se le pegaban a la piel como si fueran medusas. Huir buscando el bar empeoraría las cosas. Quedarse y fingir que todo estaba bien no las mejoraba. En el fondo agradecía que su mujer, casi todos los días, llegara a casa más tarde de lo habitual.
- Esto de tomar la caña juntos se ha convertido en una costumbre -.
- A mi me encanta ¿A ti, no? -.
- Si. Confieso que si. Estoy harta de ir de casa al trabajo y del trabajo a casa -.
- Me alegro de haberte servido para ello, Maruja -.
- A veces, las cosas más sencillas son las que nos alegran la vida -.
Maruja encontraba aire en sus charlas con Salitre. Aunque el comentario de Selena le había contaminado la pureza de ese aire. No tenía nada que ocultar y, sin embargo, no era de su agrado que se pudiera extender la noticia de que visitaban el parque varios días por semana.
- ¿Cómo va tu libro? -.
- Ya casi lo termino. Es ameno y tiene pocas páginas –
- O sea, que ya puedes enseñarme a ganar amigos y… ¿Cómo era? -.
- Influir sobre las personas….Sigo recomendándotelo -.
- Sigo teniéndolo en cuenta -.
Le estaba perdiendo el miedo a mirar a Salitre como lo que era. Más joven, más culto, educado, detallista…Más todo eso ¿qué ella? Más todo eso ¿que Venancio? Se sobresaltó al comprobar que miraba a Salitre como un hombre.
- Lo malo no es que le mire como un hombre. Lo malo es que lo veo como un Adán… ¡Vaya cursilada, Maruja!... Lo que estás viendo es un tigre -.
-¿Tomamos la última? -.
- ¿Me quieres emborrachar o qué, chico? -.
- Un poco chispa debes de estar deliciosa -.
- O sea que para que se me vea bien tengo que emborracharme..ja, ja, ja, ja -.
- Era un cumplido. Lo cierto es que siempre lo estás -.
Maruja hacía tiempo, mucho tiempo que no se sentía conquistada. Contuvo el suspiro.
- Anda. Pidamos esa cerveza. Y no intentes pagar que me toca a mí -.
A doscientos metros Mariona y Palmira estaban departiendo con un espantapájaros vestido de mendigo. El Parque del Lago atraía era como un imán que atraía soledades y deseos.
- Tenía que pasar -.
Ni siquiera reaccionó. La nota de P.P. era escueta, como él.
“Necesito saber que está pasando con mi vida. Y aquí no puedo. Regreso una temporada a mi país. Te llamaré. Creo que te quiero. Cuídate”
Cogió el papel como si no contuviera nada suyo y lo metió en el cajón del mueble de la entrada.
- Yo también creo que te quiero. Ni tú ni yo hemos sabido querernos. Nos bastaba con creerlo -.
No se sintió traicionada, ni ofendida. Cada mañana esquivaba la pregunta buscando refugio en el trabajo.
- Uno de los dos tenía que dar el paso -.
Buscó complicidad en el enésimo cigarrillo del día. La reacción siempre llega. Necesitaba sentarse. Lo hizo en el segundo peldaño de la escalera que subía a la planta superior. Le apetecía tan poco subir como permanecer allí. La ceniza avisó de que necesitaba convertirse en polvo. No era buen momento para formalidades. La dejó caer al suelo. El daño ya estaba hecho y daba lo mismo barrer una lágrima de ceniza que las de varios cigarrillos. Lágrimas y ceniza formaron un dueto de silencios contenidos. Violeta dejó de llorar. Los cigarrillos no.
- Necesito contárselo a alguien –
No se le ocurrió con quién hablar de algo tan personal. Pisando el charco de ceniza buscó la puerta para encontrar la puerta del coche. Le habían hablado, en varias ocasiones, del Parque del Lago. 25 kilómetros no eran demasiados. La gran ciudad es anónima y esteriliza.
El Tom Tom la llevó por el camino más corto. A pocos metros del aparcamiento unos parasoles publicitarios invitaban a acercarse al bar. Se detuvo a mitad de camino. Creía conocer a quienes estaban sentados en una de las mesas.
Optó por ir al lago. Dos jóvenes mujeres que hablaban con un indigente la hicieron desistir.
- A ver a quién más me encuentro -.
Buscamos la soledad a pesar de necesitar compartir lo que nos pasa. En esa huída, vayamos donde vayamos, nos llevamos lo cotidiano en las alforjas. Descubrir que tiene nombre nos sorprende. No saber como se llama nos sorprende mucho más.
Paseó sin rumbo. Un sendero agradable rodeaba el estanque pasando por distintos lugares a los que afluía la gente en busca de diversión, tranquilidad o naturaleza. El parque infantil, el kiosco bar, el bosquecillo de chopos y una plazoleta circular con una pequeña fuente en el centro rodeada de bancos de madera.
En el parque infantil media docena de chiquillos inventaba la aventura bajo la mirada de padres y abuelos. Urko y Ainoa intentaban llamar la atención de Amparo y Ramón que les miraban intentando ver un poco más allá.
Aquellas imágenes le resultaron indiferentes, amables pero indiferentes.
Siguió la circunvalación del sendero. Al final del tramo se veía el cruce con la entrada principal y ya se podía leer la publicidad de los parasoles del bar. Mucho más cerca, a unos diez metros, el vagabundo y su universo. Las dos operadoras sin nombre ya no estaban con él. Llegando a su altura una fuerza desconocida la obligó a detenerse.
- Buenos días, señora -.
- Buenos días -. Contestó esperando que el paso siguiente del sin techo fuera pedirle algunas monedas para poder llevarse algo a la boca.
- Una tarde excelente para dar un paseo. Espero que lo disfrute -.
- Gracias -. Abrió el bolso con la intención de corresponder con algo tangible a aquel saludo que le pareció espontáneo y sin segundas intenciones.
- ¡No, por favor! No se moleste, señora. Hoy ya no necesito nada. Tengo mi cena cubierta. Mañana…Bueno, mañana ya veremos -.
Nunca le habían rechazado unas gotas de piedad.
- Es usted un caso raro ¿Y si mañana no consigue nada? ¿No es mejor que siga recogiendo y guarde por si acaso? -.
- Eso sería egoísmo. A pocos pasos de aquí seguro que hay algún compañero al que el día no se le ha dado bien. Y si cruza la calle encontrará a otro en la puerta del banco. Puede que ellos hoy lo necesiten más que yo -.
Froilán tenía un don para captar la atención. Como notario de la actualidad del parque era capaz de presentir a quienes debía dirigirse para llenar vanidad y barriga según fuera su necesidad del momento.
A los pocos minutos ya le había contado a Violeta la parábola de sus orígenes, los desmanes de Torquemada y la influencia de Fernando e Isabel en la caída en desgracia de los hijos naturales de la gente adinerada.
Era algo nuevo para ella. Pero todo le decía que su necesidad de hablar con alguien bien podría satisfacerse allí, con aquel desconocido del que ya sabía algo. Ni siquiera pensó si debía; solo lo dijo.
- ¿Le importa si me siento con usted? –
Nada sorprendía a Froilán. Violeta lo había conseguido. La última vez que se había ruborizado se remontaba a su adolescencia, un domingo de ramos, arrodillado en el confesionario. El monje cisterciense le acariciaba el cabello con demasiada entrega mientras le imponía diez padrenuestros y veinte ave marías como penitencia por masturbarse.
Reaccionó como lo haría un jefe de ceremonias, invitando a sentarse a Violeta con una reverencia tan exagerada que resultaba grotesca.
- Será un honor, mi señora. Permítame que la ayude -.
Aceptó el cigarrillo protegiendo la llama de su Bic mientras se la ofrecía a su invitada.
Violeta se preguntaba, una y otra vez, que hacía allí contándole a un trovador de la miseria cosas que nunca había traspasado la puerta de sus labios. No estaba simplemente vaciando el tarro de su interior porqué no resistía más. No estaba vomitando su pensamiento. Al contrario; lo estaba transmitiendo con detalle y sin temor. Le estaba pidiendo consejo y ayuda a un hombre que olía a ropa sucia y vino de cartón.
Ya se tuteaban. Violeta le había desmenuzado sus cuitas laborales. Más que contar le preguntaba como se le pregunta al amigo de confianza. Dejando de lado su tránsito sentimental se volcó en las vicisitudes de la plataforma.
- Sabes lo que te pasa. Y si lo sabes es posible que consigas resolverlo. Si yo estuviera en tu lugar me esforzaría en conocer un poco más a quienes te rodean allí. Cuando conoces a alguien le puedes medir y administrar tu manera de comunicarte. Si prejuzgas, si te sientes superior y no dejas de recordarle tu supremacía, ni conseguirás que te escuche ni conseguirás que te respete. Provocar temor es alimentar revoluciones -.
El último cigarrillo de la cajetilla no les bastaba para los dos. Violeta se lo ofreció sinceramente.
- ¡De ninguna manera! ¡Déjame compartir algo contigo! -.
Rebuscó en una bolsa de supermercado. A continuación de una lata de foi gras y dos pedazos resecos de fuet apareció una cajetilla de Malboro que contenía cigarrillos de varias marcas. Siguieron fumando.
- Acércate a la gente y habla con ella. Y si crees que a alguno le has podido dañar con tu conducta dile que lo sabes. No hace falta que le pidas perdón. Eso son solo palabras. Pero hazle saber que no eres ajena a lo que pasa y pídele ayuda para que no vuelva a suceder -.
- No sé si podré, Froilán. Ni siquiera sé si podré contenerme. Aquí todo me parece correcto, adecuado, incluso necesario. Pero me temo que al cruzar la puerta mi actitud volverá a mutar y seguiré siendo lo que no quisiera ser -.
- Date una oportunidad, Violeta. Inténtalo. Atrévete a hablar con uno. Solo con uno. Atrévete a pedirles ayuda. Ellos pueden sacarte de esto. Es más, estoy convencido de que si realmente ven que quieres salir ellos también desearán que salgas -.
Se pasó la mano por el pelo. Miró a aquel espantapájaros con vida que parecía tener respuesta para todo.
- ¿Quién eres? ¿De verdad eres quien dices? -.
- Soy quien soy, amiga mía. Un pedazo de ti y un pedazo de otros. Soy el resultado de todos. Soy yo. Pero solo puedo serlo si todos somos lo que somos y sabemos reconocernos-
La hizo un guiño que parecía una mueca mientras la empujaba hacia su vida con una despedida.
- No olvides nunca que la vida te ofrecerá muchas imágenes de lo que puedes ser. Infinitos paisajes pero….una única esperanza. Anda, escoge bien -.
Próxima entrega jueves dia 6 de septiembre a las 18:00
Que gran personaje el mendigo
ResponderEliminarMAS QUE GRANDE ME PARECE DETERMINANTE
EliminarLEYENDO LOS PRIM CAPIT SUPUSE QUE NO HABLABA DE EL PORQUE SI
¿HAY MAS SORPRESAS COMO ESTA JAIME?
LAURA DE HUFF
Cuando podremos leer Angelina
ResponderEliminarDonde la colgaras
Hace dias que no pones nada en el otro bl
El mendigo me gusta sacalo mas
Que callao te lo tenias. Le has dao vidilla con el froilan ese
ResponderEliminarMuy bueno
De verdad crees que esa tipa puede cambiar???
ResponderEliminarEl personaje del mendigo es lo mejor de tu libro pero no tanto
A esa mujer nada la hara ser mejor aunque tu lo escribas
Vas de blando???
Patricia Ochoa...qlapsus no?ya dije una vez kla plataforma era como salvame ...lo k nunca m imagine es q tu fueras un Jorge Javier VAzquez....
ResponderEliminary ahora eliminalo otra vez...Yayo...ahora si m reafirmo en lo que acabo de poner...eliminas el comentario...k yo sepa no falto al respeto a nadie..ni a ti mismo...ksupuestamente esos los ibas a dejar pero no t interesa verdad?comentarios como este...
eliminalo las veces q consideres necesarias....lo importante es q en tu
cabeza queda...
Disculpa, no era mi intención agraviar tu comentario. Habías detectado un errata y he tomado nota. Una errata que no alteraba para nada el contenido del texto pero que, evidentemente, no se correspondía con las menciones anteriores al personaje. Una vez corregido tu apunte ya había cumplido con su función.
ResponderEliminarPero si esto no te parece bien no quiero ser yo quien te disguste.
Ahi queda el comentario. Respecto a que una vez dijeras que la plataforma era como un "Sálvame" me parece bien si a ti te lo parece. Como me parece bien que imagines que soy ese personaje que nombras. ¿Te das cuenta? Dijiste, imaginas, detectas lapsus, pones nombre a algo y a alguien. Admiro tu capacidad. No tanto tu oscurantismo. Alguien que tiene tan claras las cosas merece un reconocimiento general. La pena es que los lectores no puedan saber más de tu gran capacidad de decir, denominar, comparar, imaginar. La pena es que no quieras que sepan quien se esconde detrás de tanta sabiduría. Y todo por un error en un nombre que no afecta ni al contenido ni da pie a ninguna suspicacia. Comentarios como este ni interesan ni dejan de interesar. En ningún momento he pensado que me faltaras al respeto. Y aunque lo hubieras hecho, mi compromiso de eliminar solo los comentarios que agredan a compañeros (cuando esto no es más que una ficción) sigue en pie.
En mi cabeza queda todo lo que me pueda ser de utilidad y de experiencia. No sé que sería de mi vida sin comentarios como el tuyo.
El que ha llamado "Sálvame" a otros has sido tu. Deduzco que formas parte del show. ¿Quién eres? ¿Belén Esteban? Nunca lo habría imaginado.
Aqui queda tu comentario para que puedas leerte tantas veces como quieras. Tienes la oportunidad de que también lo hagan, de momento, algún millar de personas de 18 paises. Ya tienes tu "Sálvame" particular.
ESO ES CONTESTAR
ResponderEliminarLAURA DE HUFF
Esperamos que te recuperes pronto y no sigas deleitando. Piensas publicarlo?
ResponderEliminarNo sé si tiene contenido para ello. De momento lo están ajustando para presentarlo en el Registro de la Propiedad Intelectual. Pero de ahí a publicarlo hay un mundo.
ResponderEliminarEn lo que si puede que me embarque es en la publicación de otro relato, de carácter histórico, que hace años está en manos de la misma editorial. Si entras en mi blog http://nirosesnigavines.blogspot.com.es encontrarás la idea en "ANGELINA", una entrada de la semana pasada. Gracias por vuestro interés.