Es la que va dirigida a quienes conocéis nuestro trabajo, su gente, lo que se vive en la plataforma. Los que espero y deseo tengáis la voluntad de descubrir donde empieza la verdad en la mentira que cuento.
Introito
para endemoniados
No
pretendo lamerme las heridas. Pero si tengo que descoser algunas cicatrices mis
dedos no se detendrán cuando la idea descienda hasta sus yemas y tome cuerpo en
forma de palabras. Sería ingenuo pensar que escribo para otros. Hay personajes
y situaciones a los que les pondréis rostro sin necesidad de usar el
pensamiento.
Tampoco
pretendo convertir esto en una compilación de instantáneas vividas que puedan
archivarse por orden alfabético. Lo que quiero, lo que deseo, es mezclar
sonidos y silencios, actitudes y vida; dentro y fuera de la plataforma. Es, por
tanto, una historia de ficción basada en hechos reales. No hay nada más real en
una historia que sus personajes. Aunque cierto código inmoral me obligue a
dejar constancia de que cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. Y realmente lo es porque nadie es nadie en "Memorandum de nada". Se aglutinan los conceptos pero los personajes que describo solo existen en la mente de quién pueda inaginarlos. Mi única pretensión es dar a conocer el mundo de los teleoperadores. Y nadie como vosotros para decirme si lo consigo o me pierdo en el fracaso.
No
somos profanos. Para nosotros las voces tienen rostro y sabemos situar esas
miradas en la parrilla de salida de su horario de trabajo. Dejadme que os
cuente mentiras de su vida real, esa que empieza cuando termina su jornada. El
saber popular nos dice que con una mentira siempre se saca la verdad. Pero no hay voces en un texto. Por lo tanto no puede haber rostros. Seréis vosotros quienes déis vida y color a una historia de vacíos que tenéis opción de rellenar.
Esa
si es mi pretensión. Darle forma a los paisajes de vida de Violeta
–“Cobra” para los amigos-, Maruja, Salitre, Matahari y otr@s. Os contaré lo que he visto, lo que sé y lo que
imagino. Os contaré lo que pienso, lo que no quiero imaginar y todo lo que no sé.
Para que podáis poner en orden mi
desorden sentaos en la platea de este teatro de papel.
El timbre suena tres
veces, se apagan las luces, sube el telón. Un único foco diagonal, lanzado
desde arriba, ilumina una esquina del
escenario donde una mujer, sentada en el suelo, ni bien ni mal vestida, con unos
auriculares en sus oídos mira al público con cara de aburrimiento. Suena un timbre. Finge pulsar una tecla...
-¿Es qué no me habéis oido bien?.....¡Iros todos a la mieeeeeeeeeerdaaa!-
Ahora si, ahora empieza la función.
Os quiero.
Tio llevamos dos dias esperando
ResponderEliminarYa he colgado otro cachito..Gracias por la inquietud. Me da ánimo para seguir.
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