martes, 24 de julio de 2012

MEMORANDUM DE NADA (2ª entrega)

Después del prólogo para profanos que colgué ayer, hoy os dejo la segunda parte de la introducción.
Es la que va dirigida a quienes conocéis nuestro trabajo, su gente, lo que se vive en la plataforma. Los que espero y deseo tengáis la voluntad de descubrir donde empieza la verdad en la mentira que cuento.



Introito para endemoniados



                   No pretendo lamerme las heridas. Pero si tengo que descoser algunas cicatrices mis dedos no se detendrán cuando la idea descienda hasta sus yemas y tome cuerpo en forma de palabras. Sería ingenuo pensar que escribo para otros. Hay personajes y situaciones a los que les pondréis rostro sin necesidad de usar el pensamiento.

                   Tampoco pretendo convertir esto en una compilación de instantáneas vividas que puedan archivarse por orden alfabético. Lo que quiero, lo que deseo, es mezclar sonidos y silencios, actitudes y vida; dentro y fuera de la plataforma. Es, por tanto, una historia de ficción basada en hechos reales. No hay nada más real en una historia que sus personajes. Aunque cierto código inmoral me obligue a dejar constancia de que cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. Y realmente lo es porque nadie es nadie en "Memorandum de nada". Se aglutinan los conceptos pero los personajes que describo solo existen en la mente de quién pueda inaginarlos. Mi única pretensión es dar a conocer el mundo de los teleoperadores. Y nadie como vosotros para decirme si lo consigo o me pierdo en el fracaso.

                   No somos profanos. Para nosotros las voces tienen rostro y sabemos situar esas miradas en la parrilla de salida de su horario de trabajo. Dejadme que os cuente mentiras de su vida real, esa que empieza cuando termina su jornada. El saber popular nos dice que con una mentira siempre se saca la verdad. Pero no hay voces en un texto. Por lo tanto no puede haber rostros. Seréis vosotros quienes déis vida y color a una historia de vacíos que tenéis opción de rellenar.

                   Esa si es mi pretensión. Darle forma a los paisajes de vida de  Violeta –“Cobra” para los amigos-, Maruja, Salitre, Matahari y otr@s. Os contaré lo que he visto, lo que sé y lo que imagino. Os contaré lo que pienso, lo que no quiero imaginar y todo lo que no sé. Para que podáis poner  en orden mi desorden sentaos en la platea de este teatro de papel.
                   El timbre suena tres veces, se apagan las luces, sube el telón. Un único foco diagonal, lanzado desde arriba,  ilumina una esquina del escenario donde una mujer, sentada en el suelo, ni bien ni mal vestida, con unos auriculares en sus oídos mira al público con cara de aburrimiento. Suena un timbre. Finge pulsar una tecla...

 -Buenos días…mi nombre es Yausted Queleimporta…¿En qué puedo ayudarle?-

                  Gesticula, dramatizando, para darnos a entender que lo que escucha no es nada agradable… Se quita  los cascos con un gesto airado, se levanta, mira al patio de butacas con descaro y grita.

 -¡Iros todos a la mierda!-

                  El foco esconde su luz en las bambalinas del techo, la oscuridad se traga el escenario y el murmullo de los espectadores.  Cuando parece que el silencio exigible se acomoda, la voz de esa mujer vuelve a recordarnos lo que somos.

-¿Es qué no me habéis oido bien?.....¡Iros todos a la mieeeeeeeeeerdaaa!-



Ahora si, ahora empieza la función.
Os quiero.


2 comentarios:

  1. Tio llevamos dos dias esperando

    ResponderEliminar
  2. Ya he colgado otro cachito..Gracias por la inquietud. Me da ánimo para seguir.

    ResponderEliminar